sábado, 18 de octubre de 2008

Campo político y juventud: análisis en dos dispostivos de Morelos

Campo político y
juventud: análisis en
dos dispositivos de
Morelos.

De la negación del otro a la
política como servicio

Problemática: juventud
y política ¿relación
infranqueable?

Se presenta un estudio en dos dispositivos
formativos de Morelos, uno formal y el
otro informal, en ambos se analizan las
representaciones que los jóvenes mantienen
de su relación con el campo político
y la manera en que irrumpe en sus vidas.
Sobresale que en los jóvenes escolarizados
los núcleos figurativos imperantes son
la manera formal en la que se la inscribe;
la democracia como parte del campo
en la que se presenta de manera disociada
y la comprensión bajo el conflicto al que
se la asocia con la consecuente negación
del otro distinto. Por su parte, los
jóvenes del dispositivo informal presentan
representaciones similares, la política
como conflicto; la democracia al interior
del campo político y como elemento de
las relaciones intersubjetivas y la política
como servicio, a la cual aspiran y en la que
el otro figura notablemente.
Palabras clave: jóvenes, campo político,
dispositivos de formación, formación
ciudadana, democracia
• Coordinador del Área de Evaluación y Sistematización
en Casa de la Ciencia: Centro
de Innovación Educativa, en San Cristóbal
de las Casas, Chiapas, México.
En un contexto socioeconómico
y político en el que
el segmento social denominado
"jóvenes" se enfrenta
a condiciones de desempleo
y precariedad de trabajo (Antunes,
2000) como no se enfrentaron otras
generaciones, su relación con lo
político presenta una realidad,
aparentemente, inédita. Como
muestras de un "nuevo capitalismo"
que impone demandas socioeconómicas
a muchos jóvenes mexicanos,
viéndose impulsados a la fuerza
de trabajo (Suárez, 2004:72) y, al
mismo tiempo, expulsados de la
escuela, parecen ser otros campos
prácticos los que se han vuelto primarios
en sus vidas. En dicho contexto
marcado por la necesidad, lo
político es negado; la prioridad está
en el aseguramiento material, en la
I. Este trabajo es parte de una investigación más amplia
desarrollada en el Doctorado en Educación en la Universidad
Autónoma del Estado de Morelos y financiada
por el Conacyt.
Espiral, Estudios sobre Estado y Sociedad Vol. XIV No. 42 ü Mayo / Agosto de 2008
Marcos J. Estrada Ruiz
producción y reproducción de su vida, y éste sólo irrumpe
o de manera formal o como algo que obstaculiza sus posibilidades
de subsistencia.
A los jóvenes se les ha caracterizado por su escepticismo
político acompañado de una suerte de repulsa hacia el
campo y sus practicantes, es decir, los políticos (Fernández,
2000: 3). Situación contradictoria pues desde el campo de
lo "juvenil" ha imperado la idea de que son los sujetos de la
renovación, el cambio y las transformaciones. Es decir, los
jóvenes son concebidos como actores sociales y políticos
(Aguilera, 2003: 67; Benedicto, 2002: 41), con el potencial
para el cambio social. Esta última idea es la que más se
ha destacado en la bibliografía "juvenil" en general (Fernández,
2000: 4).
Pero, ante el panorama que parecía desolador de la
relación juventud-política, se ha argumentado que el hecho
está sucediendo en otros ámbitos y que la comprensión
tradicional de los mecanismos de participación e involucramiento
con lo político se ha modificado. Esto indica
que sí hay interés y participación, pero bajo esquemas no
convencionales, sosteniendo que "lo político pasa por otros
lugares" (Portillo, 2003:222); que las culturas e identidades
juveniles constituyen dispositivos de re significación de lo
político (Reguillo en Monsiváis, 2004: 39); o bien, que hay
una instauración de un campo político propio que disputa el
sentido al mundo formal adulto (Aguilera, 2003: 73). Beck
(1997: 11) ha argumentado que los jóvenes practican una
denegación de la política "altamente política". Considero
que esto es, en efecto, cierto pero la cuestión es que no se
han detenido a explicitar cuáles son esos lugares y estas
formas, aparentemente, reivindicadas de lo político.
2. Se trataría más bien de problematizar los Intereses y necesidades privadas como
parte de lo público; esta es en cierta medida la propuesta de Bauman (2002):
averiguar dónde confluyen lo público y lo privado.
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
También es cierto que esta suerte de confusión y esperanza
subjetiva proviene de una falta de claridad de lo que
el campo político significa per se. Estamos, pues, ante la
imposibilidad de generalizar la caracterización de los jóvenes
bajo patrones estables, particularmente si nos ubicamos
desde el campo político. En este trabajo abordamos a la
juventud como característica sociológica, por tanto, además
de ser una construcción social, la juventud es una condición
social y jóvenes son un segmento de la población (Estrada,
2007: 27). Por eso es que la definición y el análisis deben
enfocarse en el tipo de condición en que se encuentran los
sujetos de estudio. Así, nos planteamos las siguientes interrogantes,
¿de qué manera se relacionan los jóvenes con el
campo político?, ¿cómo se asumen y qué expectativas tienen
los jóvenes ante su ciudadanía legal y, en general, hacia
el campo político?, ¿cuál es la representación que impera
sobre el campo?
Problematizando el campo de estudio
El campo educativo ha pretendido responder a esta
desafección política de manera poco efectiva, pues las
estrategias implementadas para la formación ciudadana
han desembocado en el tratamiento de los contenidos en
sentido declarativo (Yurén et al., 2004), imposibilitando
que los estudiantes lleven a su cotidianidad los diferentes
componentes de la ciudadanía responsable. Es decir, han
negado a la formación ciudadana como el desarrollo de
competencias y disposiciones ético-cívicas que los sujetos
construyen mediante la experiencia de relacionarse con el
campo político (Estrada, 2007: 8), además de reforzar una
moral convencional y reducir la ciudadanía a una práctica
consistente en "respetar las leyes" y "el estado de derecho"
(Jiménez, 2002).
Sociedad ê NO. 42
Marcos J. Estrada Ruiz
Los estudios acerca de la formación ciudadana en la
escuela han reportado la ineficacia de la misma para formar
personas con "visión ciudadana"; más bien, la tendencia ha
sido a perpetuar los rituales cívicos (Arredondo, 1997; Hernández,
2001). Sin embargo, la escuela no es el único ámbito
en el que se configura el ethos ciudadano. Espacios como el
trabajo, la familia, los movimientos sociales y el contexto
más amplio, pueden contribuir a que los sujetos desarrollen
disposiciones que condicionen, simultáneamente, la manera
de percibir y actuar en el espacio público.
Particularmente en Morelos se ha caracterizado a los jóvenes
por una negación y desinterés por la política (Estrada,
2004; Araújo-Olivera et al., 2005). Diversas fuentes, como
las encuestas, exhiben datos similares. La Encuesta Nacional
de Juventud presenta datos en los que se muestra que
el menor porcentaje de confianza de los jóvenes lo tienen
las instituciones públicas o del gobierno, y los mayores, la
iglesia (34.7%) y la familia (34.6%) (IMJ, 2003: 127; IMJ,
2005: 32). Muestran claramente que la política no les interesa,
porque los políticos "son deshonestos" y que, de ser el
caso, sólo participarían en las elecciones.
Para los jóvenes de Morelos el significado de ser un buen
ciudadano está asociado con tres cuestiones básicas: "ser
consciente de lo que sucede", "hacer cosas por los demás" y
"vivir sin involucrarse en ningún momento" (Suárez, 2003:
37). Al respecto, cabe decir que trabajos empíricos realizados
en el estado, han mostrado la tendencia a ser conscientes
de lo público, pero quedando cómplices o impotentes ante lo
que sucede (Yuren et al., 2004; Estrada, 2004). Permanece
la idea de que lo político es conflictivo y por ello prefieren
mantenerse al margen y no involucrarse (Araújo-Olivera
et al., 2005); una especie de cesión tácita del poder ciudadano.
También porque no existen los espacios donde los
jóvenes logren actuar políticamente o lleguen a sentir que
contribuyen en algo a la vida pública; de ahí que entre los
Campo político / juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
motivos que se mencionan para votar en alguna elección,
el de mayor porcentaje con 38% es: "porque sólo así puedo
participar y elegir a mis gobernantes"; seguida por 24.2%
de "es un derecho" (IMJ, 2003: 133).
En este contexto, pues, como bien advierte Suárez (2004:
75), no es de extrañar que los jóvenes mexicanos se aferren
a las instituciones tradicionales como la familia o la iglesia;
desconfiando de las modernas, como las instituciones
políticas asociadas a la vida democrática.
El marco de referencia: campo político
La relación campo político y juventud, ha sido estudiada
bajo una comprensión de la política al estilo, es
decir, condicionada por el poder entendido como dominio,
o bien, como conflicto en la relación amigo-enemigo
(Schmitt, 1991). En este panorama el resultado era
previsible, la denegación del campo político por la mayoría
de los ciudadanos.
Nos ubicaremos bajo un andamiaje teórico (Yurén et al
2004) distinto. El constructo "campo" le sirvió a Bourdieu
(1997: 75) para mostrar el microcosmos de un espacio relativamente
autónomo de lo macro, provisto de sus propias
leyes, con una lógica interna que lo singulariza frente a los
demás, volviéndolo identificable respecto a otros campos. El
campo "funciona a la vez como institución de inculcación"
(Bourdieu, 1988:63). Aquí se muestra su relación con el habitus,
pues no sólo representa ese espacio específico en el
que el sujeto se mueve y en el que desempeña una función,
sino que creará en él una "formación duradera" (Bourdieu
y Passeron, 1998: 250). Aparece la cuestión de la formación,
el campo va a mostrar su lógica mediante el habitus, que
como formación duradera en el sujeto, requerirá de un cierto
saber aunado a competencias y disposiciones —capital cultural—
a ser jugadas al interior del mismo. Esto es esencial
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en el campo político porque si es percibido como legítimo,
requerirá de toda la competencia posible para actuar en
él, pero cuando no es concebido así, la incompetencia no
es "rigurosamente sancionada" (Bourdieu, 1988: 85) y todo
parecería permitido.
Enrique Dussel (2006: 4-6) caracteriza y delimita al
campo político como los diversos niveles o ámbitos posibles
de las acciones en las que el sujeto opera como actor de una
función —la de ciudadano—, y compuesto por principios
implícitos, que son las fuerzas que estructuran "las prácticas
permitidas dentro del campo". Es, pues, el espacio "en el
que los actores políticos actúan públicamente en tanto políticos".
Esta concepción permite dejar abierta la idea de "lo
político" sin reducirla, por ejemplo, a la relación amigo/enemigo,
pues parte de una comprensión del poder distinta, no
como dominio sino como poder consensual político (Dussel,
2006) que encuentra su fundamento en el consenso de la
comunidad política. Esto porque siempre se encontrarán
nuevas dimensiones de lo político que se podrán incorporar
a la lógica interna del campo.
Considero que, particularmente esta idea, posibilita no
sólo trascender el espacio público como único componente
de lo político sino también descubrir a la política atravesada
por otros campos fuera de los formales, aunque quizá en un
nivel menos institucionalizado (Dussel, 2006). El ciudadano
es en sí el que da vida al campo político y éste se define a
partir de aquél, sin él se vuelve un espacio vacío.
Consideración metódica
I En este trabajo la "realidad" no ha sido afrontada como
lo "dado" que se explica desde un a priori teórico. Considero
que "la relación con la realidad debe ser construida" (Zemelman,
1987: 82). Parto de la comprensión de ésta como algo
dinámico y, por consiguiente, complejo. Por lo anterior, la
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
estrategia para abordar la problemática fue la de estudio
en caso (Rockwell, 1986: 14; 1993). Esta postura consiste
en la utilización de conceptos de carácter estructural que
permitan analizar los procesos históricos y sociales que se
presentan en la realidad estudiada —campo político y juventud,
en nuestro caso—. Es decir, se privilegia el estudio de
un problema estructural y macrosocial "en casos específicos"
(Bertely, 2000: 32-33) lo que también equivale, según Dell
Hymes (en Bertely, 2000: 33) a que el investigador particularice
la generalidad y no viceversa.
Dentro del campo educativo entendemos por dispositivo
al conjunto de elementos dispuestos de tal forma que, al
movilizarse, conducen al logro de una finalidad educativa
y social determinada (Yurén, 2005: 32-33). Ahora bien,
abordamos nuestras problemáticas estructurales en dos
dispositivos de referencia: uno formal y el otro informal. El
primero, correspondiente al ámbito escolar, propiamente a
una preparatoria. El segundo, al margen de la institución
educativa, referente al trabajo, la vida en el desempleo o la
familia. En total se entrevistaron y observaron a 40 jóvenes
—20 pertenecientes al dispositivo formal y los restantes al
informal—. Los jóvenes de la preparatoria se encontraban
cursando el último semestre de su formación, en la edad promedio
de 17 años, provenientes la mayoría de clase media
con padres profesionistas y con la perspectiva incuestionable
de ir a la universidad y estudiar carreras como derecho,
artes plásticas, antropología y diversas ingenierías. En
cambio, los jóvenes trabajadores y desempleados —cuyo
promedio de edad es de 19 años— de entrada dejaron de
estudiar por razones económicas; sus padres —empleados la
mayoría— ya no pudieron pagarles sus estudios, y aunque
muchos trataron de combinar el estudio con el trabajo, éste
3. Me refiero a la investigación completa de la que este texto presenta sólo los dos
dispositivos del municipio urbano; la otra parte fue hecha en un municipio rural,
igualmente en una preparatoria y con jóvenes trabajadores y desempleados.
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terminó por convertirse en el campo práctico primario. Sus
ocupaciones oscilaban desde el desempleo, amas de casa,
meseros y, en su mayoría, empleados en puestos de venta
de ropa, discos, películas y videojuegos.
En ambos dispositivos tomamos como elemento principal
para el análisis a los actores, sus perspectivas, experiencias y
representaciones sobre la relación campo político-juventud.
El entramado analítico se compuso de un análisis del
discurso que se fue movilizando de la búsqueda de patrones
emergentes (Bertely, 2000) hasta encontrar el núcleo de las
representaciones asociadas a determinada figura (Jodelet,
1986). Recurrí al análisis estructural (Piret et al., 1996)
como herramienta que permite develar el cómo una persona
representa la realidad; se interesa también, y particularmente,
por hallar lo que no está explícito o manifiesto.
Lo formal como modo de irrupción: la política
en los jóvenes del dispositivo formal
Entre los jóvenes escolarizados encontramos cuatro
ámbitos de sentido que, asociados a una determinada figura
(Jodelet, 1986: 476), dan cuenta de su representación del
campo político.
Lo formal viene condicionado por procedimientos propiamente
legales, burocráticos y sin repercusión en el nivel de
interés y comprensión de lo político en los jóvenes; es, por
definición, meramente procedimental.
El documento formal que representa él derecho de ciudadanía
y de participación política —la credencial de elector—
se reduce a lo que permite realizar trámites y para
el trabajo. Efectivamente es algo formal; no es, en ningún
sentido, algo significativo adquirir la ciudadanía con sus
consecuentes responsabilidades políticas. En los terrenos
de la formalidad, la forma es el fondo; no hay nada más,
ninguna relación o afectación material en la vida de los
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
Núcleo figurativo
de la política
Lo formal
Discurso de referencia
"Políticamente no [participo] porque... No sé... Ya tengo 18
años y no he sacado ni mi credencial de elector pero... pero
yo creo que no, todavía no [participo]
"No sé. Tal vez porque no he tenido tiempo, ni he querido
[sacar la credencial de elector], pues hasta ahorita no... Ya
yo creo que en el futuro sí, ahorita no"
"Cuando esté más grande pues a lo mejor y pueda ajrudar
dando mi opinión, votando —como muchas veces se dice—
para que escojamos a nuestros dirigentes y todo ese rollo;
pero pues ahorita así como que no podemos ayudar en casi
nada" "La política, bueno, pues me interesa sobre los asuntos
actuales, la legislación de los políticos que tenemos actualmente
[...] No me interesaría ejercerla, pero son temas de
interés de todos los ciudadanos, por lo tanto me gusta debatir
sobre ellos". "Me compete —dentro de mis posibilidades— observar el
pleno desarrollo de los políticos en sus actividades y obedecer
las normas, las leyes propuestas por ellos". Esta codificación es la manera en la que organizamos nuestros datos de campo para identificar
a los jóvenes de los diferentes dispositivos y contextos. Se realizaron entrevistas a
profundidad y observaciones participantes.
sujetos o su relación con lo político. Esto contribuye a la
opinión que se tiene del campo político como algo heterónomo
y conflictívo, en lo que no se participa más que para
defenderse de su hostilidad.
Cuando lo político se entiende dentro de lo formal, los
jóvenes no se reconocen completamente como parte integrante
del campo, esencialmente porque no han sacado
su credencial de elector —que para ellos es lo que avala la
ciudadanía formal—. Nótese cómo lo político entra en la
vida de los jóvenes por su condición de ciudadanos; si no
tienen esta formalidad, consideran que no participan del
campo, además de la asociación con la edad.
La inserción en lo político y las responsabilidades inherentes
al mismo, muchos jóvenes las ven a futuro, en una
edad adulta centrada en una participación electoraL Ésta
es la posibilidad que ven, por una parte de participar y, por
la otra, es el momento que prevalece —por excelencia— de
irrupción de lo politico en sus vidas.
Aun cuando reconocen la importancia de la temática e
incluso se logran interesar, esto es más bien algo que se inscribe
en lo formal pues cuando aparecen las posibilidades
de involucrarse y de intervenir, el deslinde es inmediato:
interesa pero sin participar. Hay un interés en la temática,
pero al enfrentarse a las condiciones fácticas de involucramiento,
entonces toman distancia argumentando que no
les interesa ejercerla, sino sólo debatir sobre esos temas.
La representación negativa de lo asociado con la política
se traduce en una toma de posición-acción que los lleva a
interesarse pero no a involucrarse, y este interés es interpretado
como el ámbito en el que "participan".
La opción, entonces, es asumir la figura del espectador:
considerar que la obligación y responsabilidad dentro del
campo político es la de estar enterados e informados del acontecer;
observar sin comprometerse. Concatenadamente,
nos habla de una ciudadanía en un sentido convencional de
obedecer las normas y leyes por el hecho de serlas (Kohlberg,
1992). Aunque reconocen su no participación en la toma de
decisiones y en que éstas no son las mejores para el pueblo,
se acepta sin remedio las normas y leyes "propuestas por
ellos" —los políticos—. No sólo es una idea de la democracia
y de la política formal-convencional, sino toda una disposición
a ceder, de hecho, el ejercicio pleno de la ciudadanía
con su consecuente poder ciudadano.
La democracia que trasciende al campo
I La concepción formal de la política se descubre también
al analizar uno de los elementos del campo: la democracia
concebida como un proceso formal. Lo procedimental, sin
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
mediación de la acción explícita del ciudadano por medio
del debate y la confrontación de ideas distintas:
Pues el término democracia es bastante interesante, bastante certero,
porque implica la libertad del pueblo al elegir a sus gobernantes [...]
Todavía nos falta evolucionar un poco más pero creo, o al menos eso
quisiera creer, que se está dando la evolución
La concepción de democracia que prevalece es la asociada a
lo electoral y representativo, pero avalada por el componente
de la libertad del pueblo al elegir a sus gobernantes. Ahi se
encuentra una connotación positiva, aunque se reconoce que
falta que "evolucione un poco más"; lo que lleva a pensar
que es entendida como un proceso. De manera implícita, esto
muestra ya la conciencia de que se necesita algo más que el
tipo de democracia formal-representativa imperante.
La democracia es enjuiciada de manera directa en sentido
positivo. Desde la perspectiva de estos jóvenes: democracia
significa "tratar a todos por igual", siendo el componente de
igualdad lo que permite discernir si efectivamente "falta"
democracia o no. Pero aqui descubrimos que es comprendida
y enjuiciada positivamente porque se entiende como
parte de las relaciones interpersonales, inherente a la vida
cotidiana y no como un elemento necesariamente integrante
del campo politico. Cuando el discurso de la democracia
se comprende al interior del campo, la valoración no sólo
disminuye, sino que prácticamente desaparece:
Creo que sí falta más democracia, sobre todo por la corrupción y todas
esas cosas [...] Pues que fueran menos corruptos todo lo que es el
sistema político, yo creo que eso principalmente (EM/MNSAPI/7).
Se enjuicia negativamente cuando se entiende como elemento
propio de lo político. "Falta democracia" porque "hay
corrupción" en el "sistema político". En esta asociación y
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percepción, como parte del campo, la democracia está en
falta porque la ilegitimidad de éste la ha tocado:
Siento que nos falta mucho [para la democracia], por la corrupción, hay
mucha corrupción [...] En primer lugar, que no haya tanta corrupción,
que los presidentes y gobernadores no intervengan en las elecciones
(EM/MNSAPI/8).
Lo cual denota el sentido formal en el que se la inscribe. Son
dos tipos de asociaciones de la democracia en los jóvenes
escolarizados: en sentido positivo se percibe como parte de
las relaciones interpersonales; y en sentido negativo, como
parte del campo politico. En ambos casos sin posibilidades
de inserción critica y con atisbos de transformación, la que
es enjuiciada de manera positiva, no lleva a la esfera de las
decisiones, pero sí al de las relaciones interpersonales. En el
cuadro siguiente vemos esquematizado lo anterior, la esfera
en la que se le comprende y la valoración consecuente:
Esfera de comprensión de la democracia
a) Vida cotidiana y relaciones interpersonales
b) Indisociable del campo político
Valoración consecuente
a) Valorada porque permite la convivencia
b) Negación por ser lo mismo
La política como conflicto (lo defectivo)
Encontramos que existe en los jóvenes una comprensión
de la politica como aquella que provoca conflicto, y por ello
prefieren quedar al margen de la misma; lo que en consecuencia
ocasiona la cesión tácita del poder ciudadano. La
hemos caracterizado como parte de toda una disposición a
la sujeción (Estrada, 2004). Pero la negación del conflicto
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
tiene implicaciones más profundas que este sólo hecho, que
pareciera aislado.
Núcleo figurativo Discurso de referencia
de la política
"En esos temas casi no estoy muy metido... Pero de la política...
Simplemente es mucha corrupción para mí. Nada más.
No sé mucho de política, la verdad" (EH/MNSAPl/2).
'Todo eso de la migración va junto con lo de la política;
simplemente si no hay trabajo, si el gohiemo no da trabajo
muchas veces, son señores los que se v£in y tienen que dar
de comer a niños, tienen que darle escuela... Y como padres
quieren una vida mejor para sus hijos y es cuando es la decisión
de irse allá a trabajar para que sus hijos tengan una
vida mejor..." (EH/MNSAPiy2).
"No, no me interesa. Es como otro rollo... No me gusta
meterme en eso, es muy problemático [...] No sé... como que
son muchos pleitos" (EM/MNSAPl/4).
"A veces sí me llama la atención pero me molesta que siem-
Como confiícto pre hay pleito por todo; no parece política, parecen discusio-
(lo defectivo) nes de lavadero. De que me llama la atención, sí me llama
la atención, pero cuando te sientas a ver el plano en el que
está la verdadera política te quedas de ¡¡¡auchhü! Mejor no"
(EM/MNSAPl/5).
"Yo creo... No sé... Me gustaría ser una persona importante
[...] Porque me gustó mucho la política" (EM/MNSAPl/7).
"No. Casi no me llama la atención, la verdad: política no"
(EM/MNSAPl/7).
"Pues que la mayoría de ellos hacen promesas que no
cumplen; cosas por el estilo, que no son honestos" (EM/
MNSAPl/7).
"No me gusta porque siento que como manejan mucho dinero
se olvidan del país y se van hacia el dinero [...] Sí [aquí también
es así] por el CESA y el consejo de estudiantes, pues"
(EM/MNSAPiy8).
Lo defectivo es una asociación de representaciones que
desembocan en un alejamiento del campo político; sin duda,
el de mayor peso es el del campo ilegítimo marcado por
antivalores políticos. Cuando se profundiza más sobre la
política, los jóvenes reconocen no saber en esencia qué es,
su primera respuesta cuando se les cuestionaba sobre lo
político era una muestra de desagrado, de desinterés y de
renuncia a priori a su significado e implicación. Admiten
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desconocer sus funciones, lo cual nos indica que es una de
las razones por la que aceptan parte de la cultura política
defectiva prevaleciente. Pero cuando se les preguntó por
las razones, coincidieron en que en realidad no saben lo
suficiente. Hay, pues, una postura a-crítica sobre el campo
y se opina y se concibe con base en prejuicios políticos, tal y
como lo precisa Arendt (1997: 52-53), es decir, sin evidencia
clara, pues no son producto de la experiencia personaL
Aparecen también, de manera significativa, las consecuencias
de la negación del confiícto. Se niega implícitamente
el consenso —y dentro de lo normativo ya se perdió,
entonces, su positividad— y se cede el poder ciudadano.
Irrumpe entonces lo que caracterizamos como el dilema del
subdito, ejemplificado en el discurso de este joven:
Porque no. O sea: no me interesa estar con personas que sé que nada
más me están... me hablan porque les interesa que les dé mi voto, mi
apoyo; o sea, no me interesa, así, gente hipócrita; la verdad que nada más
quiere que lo apoyemos para ganar y después, ¡ah ni te conozco! Nada
más por ganar, por tener poder. Y cuando están arriba, ya... Y eso lo
ves en la Prepa, con los del CESA y eso: te jalan, tu voto, si tienes algún
problema, "¡ah sí, luego vemos!"; o sea: no, eso no me gusta mucho, se
me hace mucha hipocresía. No me gusta (EH/MNSAPI/2).
El desagrado hacía la política proviene de la percepción que
se tiene délas prácticas políticas institucionales —partidos,
congreso, gobernantes— pero también, y quizá de manera
más específica, de los pequeños espacios políticos que se
ejercen en el ámbito escolar. Sí incluso su referente político
inmediato a nivel cotídíano-escolar está comprendido como
lleno de corrupción e hipocresía, no hay resígníficacíones
posibles de lo político en su nivel más cercano, sino reafirmacíón
y reproducción de las prácticas al nivel más amplío
de la política.
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
Se descubren las implicaciones de la política, pero desde
lo negativo. La migración, por ejemplo, la asocian con ésta
porque "si no hay trabajo, la gente se va". Los jóvenes escolarizados
encuentran las dimensiones de lo politico identificando
lo que a su alrededor está mal: desempleo, migración,
corrupción, etcétera. El campo político está saturado de los
peores adjetivos, todo lo negativo "va junto con lo de la política",
sostienen. Se reproducen las prácticas macro a nivel
micro, se refuerza la obturación de la comprensión de lo
político sin alternativas, pues al nivel de la vida cotidianaescolar
se muestra una copia fiel de lo que acontece al nivel
de la política partidaria y de gobierno en general:
La política en cierta forma sí me gusta, pero no me gusta cómo la aplican.
Como ahorita con eso del CESA... Tienen una que otra buena idea, pero
manejan la politica como la [...] que se pasa en las noticias... que hay
que saber manejar. Saben manejar la política ellos, pero no lo pueden
utilizar para ya a grandes rasgos para el bien dentro de la comunidad,
porque tampoco tienen mucho, digamos, dinero; algo parecido, para
hacer de verdad grandes cosas aquí, grandes planes en los que sí puedan
ayudarnos en lo académico. De todos modos, tiene que pasar por el
consejo de maestros y que lo aprueben así que... De que me gusta, me
gusta... pero no me gusta como la aplican (EM/MNSAPI/5).
La escuela, en este sentido, refuerza la forma de hacer y
concebir la política por medio de prácticas reproductivas de
lo político, clientelar y autoritario. Los propios orientadores
escolares reconocen, al igual que los alumnos, que el campo
es defectivo y, por otra parte, que no saben mucho del tema,
se declaran ignorantes al respecto, asociándolo también
con que el campo es de especialistas —de carácter privado
y no público—; lo cual demuestra que el propio dispositivo
escolar refuerza dicha representación de la política.
Hay interés desde lo cotidiano, percibido ahora como una
extensión de lo que sucede en el campo mayor, como mues-
Sociedad ^ No. 42
Marcos J. Estrada Ruiz
tra perversa de nuestra cultura política que reproduce las
prácticas del sistema político en su conjunto. Los jóvenes
identifican los ejercicios de organización y de representación
estudiantil, como expresiones de política, pero las
encuentran semejantes a las de la política partidaria o de
gobierno y de representación, pues aunque los estudiantes
eligen a sus representantes "de todos modos tiene que pasar
por el consejo de maestros y que lo aprueben", así que lo
que ellos detectan como lógica y prácticas de los políticos
profesionales o propiamente del gobierno, se reproducen a
nivel micro, en sus prácticas estudiantiles; esto hace que
lo rechacen también a nivel cotidiano.
Esta negación del campo proviene también del desconocimiento
que existe sobre el mismo. El sentido negativo
predominante, sin interés, encuentra cierta justificación en
la aceptación de que no se sabe mucho sobre lo que significa
y lo que tiene que ver con la política:
No, casi no me llama la atención, la verdad; política no [...] No sé...
pues no sé mucho de política, a lo mejor también por eso pues no me
gusta mucho (EM/MNSAPI/7).
Éste fue un patrón emergente en nuestro trabajo, nos indica
que no es sólo la representación defectiva sobre la política
lo que hace que no se interesen y se alejen de la misma,
sino que también la percepción de que es algo complicado,
difícil de aprehender. Serían entonces dos tipos de representaciones
relacionadas: a) lo defectivo por ser un campo
impuro, ilegítimo; y b) la asociación con un ámbito complicado,
ante lo cual se requiere de determinado conjunto de
saberes y conocimientos —adquiridos en la escuela.
En los jóvenes, y quizá en la mayoría de los ciudadanos
mexicanos, la comprensión e interpretación de la política
está envuelta en una serie de dilemas por las implicaciones
que adquieren sus opciones. Se niega la participación y el
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
ejercicio del poder ciudadano y se acepta implícitamente
—en ocasiones no de manera tan implícita— la preferencia
por la figura del subdito. En otras, como lo es la estructura
düemática siguiente, se opta por una política sin debate
ni deliberación. Lo siguiente es una de las vertientes que
se desprenden del análisis estructural, específicamente la
estructura cruzada, que muestra las realidades emergentes
del discurso de los sujetos, sobre todo las que están de
manera implícita (Piret, 1996: 50).
Nos encontramos ante cuatro ejes discursivos que se desprenden
de los datos del espacio escolarizado. Se trataba
de que expresaran lo que para ellos significa la política.
Hay dos realidades que brotan de su mismo discurso y las
otras dos están de manera implícita, evidencian realidades
negadas.^
Esquema 1
Valoración de la política
"Si me llama la atención"
1
" Sin discusiones "
•Hay
pleito"
"No parece
política"
"Sin
pleito"
No me ilama la atención"
4. El signo positivo refleja el tipo de valoración positiva hecha por el sujeto / el
otro signo es su contraparte, la estructura cruzada se analiza de la siguiente forma:
qué realidad subyace de la relación 1-2, 1-3, y 4-2, 4-3.
Sociedad ^ NO. AI
Marcos J. Estrada Ruiz
Aparece, nuevamente, la falta de aceptación del conflicto y
del debate. Las discusiones son vistas como algo negativo
dentro de la poKtica; lo deseable, entonces, sería una política
sin debate ni discusiones. Por otra parte, se reconoce que
la política requiere de cierta capacidad discursiva, saber
hablar es necesario dentro de este campo, pero como una
capacidad de mera "comunicación", que no para el debate
mediante argumentos o para buscar el consenso.
La política que interesa es aquella en la que no hay pleitos
ni discusiones, en la que no hay muestras de divergencia
y en donde el uso de la razón discursiva, a través de las
competencias argumentativas del debate, no se hace presente.
Se niega, pues, lo esencial de la cuestión política: la
posibilidad de arribar al poder consensual político (Dussel,
2006), el cual no existe sin la razón discursiva.
La política que se acepta y que sería deseable en este caso,
es la que promueve la ausencia de debate, que evite las discusiones
que son percibidas por los jóvenes como la no-política.
El dilema está en la negación de una parte importante, quizá
esencial de la vida pública, del ejercicio de la ciudadanía y
que tiene como fin la realización de lo político para la reproducción
de la vida de la comunidad: del poder que se crea
a través del consenso de la comunidad de referencia y del
respeto y convivencia con lo distinto, con el otro.
La política en los jóvenes del dispositivo informal
Aunque están insertos constantemente en el campo poKtico,
los jóvenes no escolarizados dejan ver la irrupción de la
política en sus vidas por medio de su relación con el trabajo:
el campo laboral cruza el político y lo hace evidente, lo devela.
En cierta medida avasalla al campo político, sólo lo toca de
manera parcial, e irrumpe en la vida del sujeto cuando éste
se enfrenta a un campo laboral que le exige la mayoría de
edad; por ende, la credencial de elector para acceder a traCampo
político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
bajos formales. Los jóvenes que trabajan se enfrentan desde
más temprana edad a lo político-formal por presión del campo
laboral, se tiene acceso a una ciudadanía parcial que se relaciona
con la credencial electoral por la misma vía.
Diferente a los escolarizados, en donde la credencial como
documento formal de la ciudadanía no se necesita, para ellos
es algo secundario y su contacto con lo político-público se
vuelve también algo de segundo orden. Con los jóvenes del
dispositivo informal, sin embargo, lo político está más presente
en su vida cotidiana, lo que no significa que asuman
una postura más crítica sobre el mismo, simplemente que
están más cercanos a él y lo conocen porque lo laboral los
vincula con lo político.
Núcleo
figurativo
de la
política
Discurso de referencia
"No, pues no sé... Pienso que simplemente nada más hablan y no
hacen lo que... O sea: no cumplen" (EM/MNSA/1)
"Sí [participo en política] a veces, por ejemplo, no sé si te enteraste
que hubo un operativo [antipiratería]' aquí y pues todos se unen
para cerrar toda la plaza" (EM/MNSA/1).
"De la política no, pues pura corrupción [...] Pues yo creo que va a
ser difícil [que cambie] porque va de mal en peor" (EM/MNSA/2).
"No, casi no [me gusta la política] Porque todo es conflicto, más que
eso, o sea que todo el tiempo son puros conflictos, revueltas y robos
y todo eso" (EH/MNSA/4).
"No [participaría] Por lo mismo de los problemas que ha}?" (EH/
MNSA/4).
Como "No. De la política ni me hables [...] Es un país que... La política no
conflicto sirve aquí: no hay democracia no hay nada... no hay respeto" (EM/
(lo MNSA/5).
defectivo) "¡Ay no! [no me interesa] Pues todo eso de política... porque, no
sé... Según dizque los presidentes, ¿no?, que todo eso que prometen
y prometen... no veo que hagan nada, ¿o sí?, o será porque no veo
tele... pero no veo que hagan nada" (EM/MNSA/6).
"¡Ay no! No me gusta la política [...] No sé [por qué] pero nomás sé
que no me gusta" (EM/MNSA/6).
"Pues que no haya peleas... conflictos así grandes, que haya leyes
y eso, y que se respeten" (EH/MNSA/4).
* Muchos de nuestros informantes en el dispositivo informal trabajaban en plazas
comerciales vendiendo productos denominados "piratas".
Sociedad ^ NO. 42
Marcos J. Estrada Ruiz
Para la mayoría de los jóvenes no escolarizados, la política
no tiene un significado positivo y en esencia no les gusta
porque los políticos no cumplen con lo que prometen. Hay
la percepción de "uso" e instrumentalización, es decir, se
sienten utilizados para la consecución de un fin político,
como ciudadanos mediatizados. En efecto, estamos ante la
consecuencia de la instrumentalización de los ciudadanos,
pero en jóvenes de 17 y 19 años, que nunca han votado o
que se han enfrentado a sus primeras elecciones ya en un
contexto de "transición política" y con un discurso de exaltación
de la democracia. Asociarlos con la política es como
estigmatizarlos, a la manera de Hoffman (1970: 12), pues
es como si les redujeran sus posibilidades de vida, por eso la
respuesta inmediata es "¡Ay no! No me gusta la política".
Cada joven forma su percepción de lo político al abordar
una parte negativa del fenómeno:
No me gusta nada de la política. Yo creo que todos son... no son tan
justos como realmente dicen. No. Siempre dicen que van hacer esto,
que van hacer lo otro... y a la mera hora nunca hacen nada [...] Pues
sí... a veces... no sé, no son justos con las personas que realmente
hacen cosas, los dejan salir [de la cárcel] y las personas que a veces no
hacen nada les toca vivir una mala vida; les dan mala vida, los tratan mal
y a los que realmente los deben de detener —no sé... hacerles equis
cosa—, nos los dejan sueltos y uno no puede andar libre en las calles
(EM/MNSA/8).
La política no les interesa porque hay todo un conjunto de
antivalores que no comparten y porque el consenso es que
se trata de un campo ilegítimo, en este caso caracterizado
por la injusticia y el engaño; particularmente, la injusticia
es la que permite enjuiciar como negativo al campo. Al igual
que en el espacio formal, cada sujeto acude a un elemento
negativo de éste que, a nivel cotidiano, proviene de una
experiencia directa y que, a nivel macro, en la mayoría
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
de las ocasiones responde a un prejuicio como ya lo
vimos. En cualquier caso, estos hechos se convierten
en disposiciones para distanciarse y negarlo.
Es un campo ilegítimo y, por eso, no importa crear
competencia para poder desenvolverse en él, pues
el tipo de capital que requiere es proporcional a la
lógica interna del mismo (Bourdieu, 1988: 112). Y
aquí la lógica es la ausencia de principios y la instauración
del conflicto. Lo que no significa, necesariamente,
que haya una suerte de analfabetismo político
(Freiré, 1990) en donde impere el desconocimiento o
la negación de su importancia; sin embargo, esto no
es suficiente como para que decidan aceptarla como
parte de sus vidas por el conflicto que perciben en
dicha actividad:
Pues yo digo que sí: a mí y a todos [nos afecta la política], a
todos porque ora sí que cuando uno apoya a un gobierno es
para que haga un cambio ¿no? Y en todo eso me refiero a lo
político todo, general... Y nos afecta a todos cuando cambian,
hacen de planes y cambian las cosas y nos afectan mucho a
todos. Yo digo que a todos [...] La verdad no [participaría]
porque yo siento que es una presión ¿no?, también estar así
con los políticos y todo eso... no sé... siento que es mucho
relajo. Me siento mejor así (EM/MNSA/8).
Aun cuando reconocen que las decisiones de los
políticos les afectan, asumen negar al campo y no
ser parte, haciendo la cesión tácita de su poder
ciudadano, dejando todo lo público en manos de un
soberano, al estilo de Hohhes.^ Esta interpretación de
5. Recordemos que Hobbes (1984: 179-180) hablaba de la fundación del Estado
ante la rapacidad del otro, pero el Estado estaba representado por un soberano
que adquiría el poder mediante pactos recíprocos de sujeción; en tal sentido,
Hobbes llama subditos a "los hombres que se ponen de acuerdo entre sí, para
someterse a algún hombre o asamblea de hombres voluntariamente [...]".
Sociedad ê NO. 42
Marcos J. Estrada Ruiz
lo político es compartida por los jóvenes de ambos espacios:
apelan al respeto en aras de evitar el conflicto. El valor del
respeto es el mediador entre la política y las opciones de los
jóvenes, como si éste justificara su ausencia explícita.
Esquema 2
Valoración del respeto en el campo político
"No 2
resuelvennada"
"Todo es
1
"Revueltas
y robos"
-
4
"sin CO
»nflicto
*
nflicto"
3 „
SI
"Haya leyes, y
que se respeten
resuelven"
El respeto, entendido de esta manera, termina por convertirse
en una especie de antivalor político por las consecuencias
que arroja sobre la vida de la comunidad política.
Es decir: se delegan las cuestiones esenciales a decidir sobre
lo público y se permanece al margen por no aceptar el conflicto
que las relaciones políticas fundadas en la diversidad
provocan. Si la política es conflicto, se concibe de manera
negativa porque no resuelven nada; es decir, se le percibe
como obstáculo, sin ninguna ventaja práctica para el desarrollo
de la comunidad política, sino que las consecuencias
percibidas son las revueltas y los robos. El conflicto, desde la
interpretación de los jóvenes, saca a flote lo peor del campo
y es su consecuencia. La cuestión es que está asociado a las
discusiones que muestran divergencias y maneras distintas
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
de percibir, no sólo lo político, sino en general la lectura
del mundo que se hace. Hay una representación política
que deviene dilemática, que niega a los otros y que opta
por una idea de lo político en donde las divergencias no se
muestren, asumiendo la postura de que sin esta expresión
de lo distinto, lo que imperaría sería lo legal y, sobre todo,
habría "respeto". Al respecto puede sostenerse que subsiste
una cultura política negadora del debate, la diferencia y la
confrontación, porque se asume como "falta de respeto"; es,
en esencia, el encierro en lo mismo y el encubrimiento del
otro distinto (Dussel, 1994; Levinas, 2000).
Entre los jóvenes prevalece una idea acerca de que existe
un campo político permanentemente atravesado por el
conflicto y las peleas de los agentes "propietarios". El respeto
termina siendo, desde esta utilización, lo que permite
encubrir al otro. Se opone al disenso, a la diversidad, a la
pluralidad, al diálogo con lo distinto, pues esto provoca
conflicto y confrontación: es un antivalor que representa la
tendencia hacia lo mismo, lo homogéneo que no provoque
conflicto.
La política aparece como el asunto intratable del que no
se quiere saber. Hay una especie de hastío hacia todo lo que
tiene que ver con la política. Se percibe como algo importante
pero que no cumple su función como ellos esperarían,
por eso dicen que "aquí no sirve la política", aceptando que
hay otros lugares donde sí sirve; en el paquete de lo que no
sirve, en algunos casos vemos que va la democracia y, como
mediador de todo esto, aparece siempre el respeto. La triada
poHtica-democracia-respeto parece ser el componente esencial
de lo público: cuando esta triada falla, hay retraimiento
del campo y alejamiento de los ciudadanos. Sin embargo,
el respeto se presenta como el elemento ineludible, pues
es el mediador de las relaciones políticas y, aquí, respeto
significa no conflicto = fin de la política.
Sociedad ê No. 42
Marcos J. Estrada Ruiz
La democracia que trasciende al campo
Al igual que en los jóvenes escolarizados, la democracia
percibida al interior del campo politico y bajo su lógica, no
podria ser enjuiciada de manera distinta, pues la ilegitimidad
de aquél se le transfiere. Cuando permanece bajo esta
lógica, la interpretación se presenta en sentido defectivo.
Esta joven, por ejemplo, al hablar sobre la democracia,
termina centrando su discurso en una experiencia de la
vida cotidiana en la que tuvo un contacto cercano con el
campo politico:
No [hay democracia] porque hay veces que compran a las personas,
por ejemplo: les dan despensas con tal de que voten por ese partido o
les dicen: "sí, yo te ayudo a construir tu casa pero vota por mi", y no
hay libertad de... Por ejemplo, cuando antes yo le iba al PAN, yo andaba
mucho con Sergio Estrada y con este Javier López, y Javier López andaba
así en varias colonias y les prometía un buen de cosas, y de todas esas
cosas ninguna ha cumplido, dijo que Iba regalar láminas para las casas
pero que votaran por él... y no, las láminas nunca llegaron; y dijo, "de
todos modos, yo les voy a dar las gracias si votaron o no votaron por
mí, si no votaron por mí yo voy a venir de todos modos a dar las gracias;
aquí por estos rumbos me van a volver a ver"... ¡aja! Y ganó y no ha
• vuelto a ir en estas colonias. No ha vuelto a ir. Los estaba comprando
nada más para que votaran por él... prometiendo, prometiendo y no
cumplió nada (EM/MNSA/7).
Cuando los sujetos contrastan la democracia con su experiencia,
ésta sale muy mal parada ante la realidad imperante;
la cuestionan, pues es percibida como parte inherente
de lo político.
Sin embargo, la interpretación anterior no es la que
impera entre estos jóvenes, pues sólo un par de ellos la
entendia como parte integrante de lo político. La democracia
tiene un uso social que trasciende al campo en el que por
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
definición está inscrita, sobre todo en términos formales,
es decir el pohtico. Una vez realizado este movimiento de
"purificación", les es posible enjuiciarla de manera distinta
respecto a lo que por definición pertenece a lo político:
Pues sí es importante porque se nos toma en cuenta lo que nosotros
decimos y pensamos de los demás, sin que alguien nos calle (EH/
MNSA/4).
La encontramos, entonces, asociada con la libertad, la de
expresión particularmente. Esto sin duda es muestra del
uso social que se le ha dado, pues se le han adjudicado todas
las virtudes posibles, al grado de fetichizarla. Es claro que
se asocia a un contexto más amplio que trasciende al campo
político y se lleva, entre otros, a las relaciones interpersonales.
Aquí podría estar la explicación de lo bien aceptada
que se encuentra la democracia en un contexto en el que el
campo politico está tan desprestigiado. Lo que acontece es
que no se está entendiendo —necesariamente— como algo
dentro de dicho campo, el uso social que se le ha dado lo ha
trascendido. Esto es lo que lleva a que goce de una amplia
aprobación, porque en la vida cotidiana se ve como un
detonante de la buena convivencia, es decir, la que podría
evitar el confiicto y permitir la expresión de la pluralidad
"sin que alguien nos calle".
Uno de esos usos sociales se encuentra relacionado con
la escuela. Para estos jóvenes los estudios son el espacio
en el que se aprende de la democracia, o sea, que no está
tampoco en el campo politico sino en el escolar, donde se
conoce y se le otorga sentido a ésta. Por ende, no asistir a la
escuela los "inhabilita" para saber de ella. El uso social se
encuentra más del lado de la escuela y se constata cuando
se les pregunta sobre la democracia:
Sociedad g No. 42
Marcos J. Estrada Ruiz
Pues no sé [...] ¡Ah, es que ya no me acuerdo qué es la democracia!
Si me explicas qué es la democracia, yo te diría qué pienso [...] No,
pues no tengo ni idea... se me olvidó ya todo. Eso me pasa por no ir a
la escuela, ¿verdad? (EM/MNSA/6);
¿Democracia? ¿Un país democrático? ¡Estudié y no sé! ¿Qué es democracia?
(EM/MNSA/7).
Al igual que en los jóvenes escolarizados, en los espacios
informales la democracia es enjuiciada en sentido positivo
cuando se percibe su significado y se asocia a prácticas de lo
cotidiano, no cercanas al campo politico. Pero en los jóvenes
de los espacios informales, no hay siquiera un contenido
vago acerca de su significado. La palabra los desconcierta
y no saben qué significa, a tal grado que lanzan una pregunta
difícil para el entrevistador: "¿qué es democracia?",
y lo asocian con un saber propio de la escuela: "¡estudié y
no sé!"; la democracia, pues, percibida como conocimiento
propio de lo escolar. Los jóvenes escolarizados tienen más
idea de su significado que los de los espacios informales. La
variable que explica esto es la escuela, al menos por cuanto
a los conocimientos formales se refiere.
El papel dado a la escuela como la que transmite conocimiento,
es una idea arraigada; y nos explica por qué lo
escolar se presenta permanentemente en su horizonte: es
lo que permite acceder a los conocimientos necesarios, ser
culto; en la distinción se encuentra su valoración. Pero lo
relevante es que la democracia no se percibe como parte
inherente del campo politico. Se desconoce, pero no se niega
como la politica. Muy al contrario, se le opone:
Es que no sé qué es democracia... La democracia es algo que se respeta
¿no?, algo sobre los derechos de los demás, ¿no? Es lo que tengo
entendido. Yo creo que no se respeta ni un derecho de nadie. Yo creo
que este mundo está así como que todo revuelto, ¿no?, no respeta
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
cada quien su decisión de los demás; cada quien hace lo que quiere
(EM/MNSA/8).
Asumen la pregunta general acerca de qué piensan sobre la
democracia como si se les pidiera que dieran una definición,
lo cual refuerza la interpretación de que es percibida como
un saber propio y exclusivo de lo escolar. Pero lo que se
revela es que no saben qué es, ni qué significado tiene. La
asociación que se hace es con el respeto, valor ausente por
antonomasia del campo politico. En tal caso, es enjuiciada
como algo positivo, aunque se asegura que hace falta, pues
no se respetan los derechos de las personas y no hay una
especie de control ya que "cada quien hace lo que quiere".
Desde su postura, lo que faltaria para una democracia más
sólida o desarrollada es que desaparezcan los gobiernos
corruptos; aquí ya la asocian con el campo y pareciera que,
para que tengamos una mejor democracia, no deberia de
relacionarse con lo político. Una contradicción que se traduce
en la imposibilidad de intervenir en lo púbHco-político
porque ahí la democracia ya no funciona.
La política como servicio
I Encontramos esta representación —que es una clara
aspiración— como una posibilidad que ven los jóvenes de
resignificar al campo, y en la cual la carga negativa de la
política se desvanece porque está en función del servicio a
las mayorías.
Pese a que la política se ve como una actividad totalmente
desprestigiada, sí aparece un cierto interés de involucrarse
en ella cuando se presenta la posibilidad de que sirva; literalmente:
la política como servicio. Muchos jóvenes desde
una voluntad sensible ante la pobreza, la injusticia y la
desigualdad, sostienen que ayudar a los pueblos pobres sí
los movería a actuar. La política entonces encuentra una
Sociedad ^ NO. 42
Marcos J. Estrada Ruiz
Núcleo figurativo Discurso de referencia
de la política
"Pues ayudar en los pueblos pobres... eso sí me da un poco de
interés, sí me mueve" (EH/MNSA/4).
"Yo digo que sí [puedo hacer algo]... pues viendo a una persona
que sí trabaje bien y apoyarla" (EH/MNSA/4).
"¡Ah! pues que deveras hagan lo que dicen, que deveras hagan
lo que prometen... no que nada más digan; bueno, en pocas
Como servicio palabras: que sea de hechos, no palabras" (EM/MNSA/6).
"Todo lo relacionado a los delincuentes trataría... Es que ellos
los sueltan o quién sabe qué les hacen... a cambio de qué los
sueltan o quién sabe por qué... pero a mí me gustaría que ya
no hubiera violencia, que todos los pueblitos y todo eso... yo
los ayudara, yo los pudiera ajTidar económicamente... no sé,
ajrudar a las personas que más lo necesitan, como los callejeros,
las personas esas que andan ahí en las calles; ajrudarlas
y no ayudar a personas que, por ejemplo, luego se casan y
ya se empiezan a comprar ropa, joyas, los llevan a viajes.
Ya ves: Vicente Fox y Martha Sahagún a dónde andan... Me
gustaría mucho ayudar a las personas que más lo necesiten"
(EM/MNSA/7).
"De que yo decía que iban a cambiar las cosas, que ya si
ganando ellos... no sé, ya iba a ser diferente, ya no iba a haber
delincuencia... de que iban ayudar a las personas que lo necesitan,
que a lo mejor también la ayuda me iba necesitar a
mí... era lo que me llamaba la atención" (EM/MNSA/7).
"Tal vez sí participaría. Es para que yo... o sea, que yo quiera
ser por ejemplo diputada o algo así, pero para mí, pero yo
cumplir lo que me proponga [...], me gustaría mucho a3rudar
a las personas que lo necesitan, eso me gustaría mucho, no
regalar el dinero" (EM/MNSA/5).
condición de posibilidad en los jóvenes, en la medida en que
sea vista como servicio al pueblo. ¿Y cuál otro debería ser
el papel de la política en nuestro contexto?
Hay un reconocimiento de que lo referente a la política
está permeado por muchas cuestiones negativas que hacen
que los ciudadanos no la vean como una actividad honrosa,
pero también hay el reconocimiento de que dicha situación
puede cambiar en la medida en que se participe. En este
caso, en la única forma clara que ven de involucrarse, es
decir, por vía de lo electoral se piensa que se puede revertir
dicha situación, apoyando a alguien que "sí trabaje bien".
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
Ante el desprestigio del campo, la reacción natural es que
nadie quiera ser partícipe. Si "negamos" esta "negación",
descubrimos la positividad: lo que ellos quisieran ver en el
campo y que nos permite enjuiciar desde una prêter sión
normativa, otra política: el núcleo figurativo en este asjjecto
ha sido la política como servicio. Una joven, en particular, lo
ve como ayuda a comunidades pobres a través de la acción
política, la opción por quienes "más lo necesiten".
La política como servicio se alimenta de una subjetividad
sensible que se percibe y se descubre en el sufrimiento del
otro, y de las experiencias pasadas y sufridas por ellos, la
ayuda a los otros es, también, ayuda a ellos mismos:
Pues no sé... Hay veces que siento... ¡Como yo no puedo hacer nada!,
que me gustaría hacer algo para ayudar. Por ejemplo, los terremotos
que ha habido. Las personas, cuando los veo en la televisión sufriendo
así digo: ¡Ay! Yo tengo aquí la comida que a mí me sobra... a ellos les
falta, me gustaría regalársela. Pero no puedo hacer nada, simplemente
donar pero no sé si realmente va llegar a su destino lo que yo done
(EM/MNSA/7).
Cuando hay la pretensión de que la política sea un servicio
al pueblo, la percepción en cuanto a la participación y las
responsabilidades con el campo cambian, pues ya no se percibe
la delegación que se presenta con la postura defectiva,
sino que se asume una cierta corresponsabilidad:
De ambos ¿no?, tanto del gobierno también como de uno, porque si
ponen a un gobierno que... no sé... que ayude a todos, yo creo que
también uno debe de apoyarlo, ¿no? (EM/MNSA/8).
En un gobierno que asume a la política como un espacio y
práctica de servicio, los jóvenes se muestran dispuestos a
participar, aquí está la positividad del campo: en eliminar
las prácticas autoritarias, de corrupción y de distinción.
Sociedad ^ No. 42
Marcos J. Estrada Ruiz
en aras de la consecución del bien común por medio de
una política que se considere, no como ganancia personal
—servirse— sino como un servicio para todos.
Desde la negación de lo "negado" por los jóvenes en relación
a lo politico, encontramos otra política interpretada como
ayuda a los demás, siempre con miras al bien común;
como servicio en relación al conjunto social y no en referencia
a grupos privilegiados. En este caso, el propio discurso
revela, después de la negación, la afirmación de lo que la
política debiera ser:
Es que hay mucho, cuando es... este... Así, las elecciones... Hay muchos
problemas porque muchos de ellos quieren llegar hasta... o sea a ser...
¿cómo le explico? Muchos pretenden que van ayudar, nos van ayudar a
nosotros —a las personas—y no lo cumplen; unos no lo cumplen [...]
Pues [yo] ayudaría a los demás económicamente (EM/MNSA/IO).
La política como servicio es la apuesta implícita que descubrimos
a través de la afirmación subyacente de lo que antes
habían negado del campo. Mostramos que existe interés por
la política y que la posibilidad de que los jóvenes participen
y se involucren, radica en que ésta sirva a las mayorías,
bajo una idea del poder diferente a la del dominio. Estos
jóvenes nos han mostrado, pues, a la política de otro modo
(Rabinovich, 2000:42).
A modo de conclusión
Descubrimos que en los dos dispositivos analizados prevalece
una comprensión de la política bajo los terrenos de
la formalidad; reconocen estar interesados e informados
del campo, pero sin involucrarse de manera material. El
conñicto en el que la perciben hace que la disposición permanente
sea la de excluirse del campo y negar su poder
Campo político y juventud: análisis en dos dispositivos de Morelos
ciudadano, asumiendo la figura del mero espectador y del
subdito.
Pero el confiicto inherente del campo político que perciben
no queda en excluirse del mismo, sino en negar a lo
que consideran que lo genera: al otro distinto, que difiere
y que muestra una no aceptación de las convenciones, que
piensa distinto e irrumpe en el campo como el "peligro"
o el "enemigo"; la respuesta a esto en ambos dispositivos
es la exaltación del valor del respeto como mediador y en
aspirar a una política sin confiicto, sin la presencia del otro
distinto.
Aunque los dos dispositivos muestran representaciones
similares y hasta congruentes, hay un elemento que difiere
y que representa la posibilidad de resignificación del campo
político. Particularmente, los jóvenes del dispositivo informal,
trabajadores y de clases populares, nos han mostrado
la posibilidad de resignificar al campo para participar e
involucrarse: la política como servicio, a favor del pueblo.

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